Un brazalete o tarjeta NFC funciona como monedero. El asistente lo recarga en los módulos y paga con un toque en cualquier punto de venta del recinto. El saldo vive en el chip, así que las barras cobran aunque no haya internet.
El asistente deja el efectivo al entrar y no vuelve a sacar la cartera. Tú dejas de manejar dinero en cada barra.
El personal activa un brazalete o tarjeta NFC en segundos. Puede quedar anónima, sin pedir ningún dato al asistente.
En los puntos de recarga atendidos abona saldo con efectivo, tarjeta o transferencia. Puede recargar las veces que quiera durante el evento.
En cualquier barra o punto de venta acerca su credencial y el consumo se descuenta del chip en menos de un segundo.
Al cierre puede solicitar la devolución del saldo remanente, en sitio o por transferencia, según la política que definas para tu evento.
Todos los soportes usan el mismo chip NFC y funcionan igual en los puntos de venta. La diferencia está en la duración, el costo por unidad y qué tan bien se integran a la imagen del evento.
Se pueden imprimir con la marca del evento o de un patrocinador, y la misma credencial sirve durante todos los días del festival. Si el evento es recurrente, los soportes reutilizables se recuperan y se vuelven a usar en la siguiente edición.
Cómodo para varios días y difícil de perder. Ideal para festivales de fin de semana.
Resistente al agua y reutilizable. Buena opción para eventos recurrentes y albercas.
Con o sin impresión personalizada. Funciona también como credencial de staff, prensa o artistas.
Se pega al celular o va en las llaves. Útil para staff y para asistentes frecuentes.
La credencial puede quedar asociada al boleto o al perfil de acreditación —staff, prensa, artistas, VIP— para que cada grupo opere con las reglas que le corresponden.
En un recinto con miles de personas, la red celular se satura y el wifi del lugar rara vez alcanza. Ese es justo el momento en que no puedes dejar de vender.
No se consulta a un servidor para autorizar cada consumo. El monto está escrito en la credencial, así que el cobro no depende de la conexión.
Acercar y listo. En una fila de barra la diferencia entre un segundo y diez se convierte en decenas de ventas por hora.
Las credenciales usan llaves criptográficas que impiden duplicar una credencial o gastar el mismo saldo dos veces.
Cada terminal guarda sus transacciones y las envía al sistema central cuando recupera conexión. Nada se pierde por trabajar sin red.
Los puntos distribuidos por el recinto no venden lo mismo ni cobran igual. El sistema se adapta a esa realidad.
Productos y precios distintos en cada barra, zona VIP o food truck.
Los productos más vendidos a un toque, para no perder tiempo buscando en el menú.
Activa o desactiva la propina y define los montos sugeridos por punto de venta.
Devolver o cancelar un consumo requiere autorización, y queda registrado quién lo hizo.
Impresión del ticket para el asistente, o envío de la comanda a la pantalla de preparación.
Varios cajeros por punto, cada uno con su usuario, y cierre de turno por operador y por barra.
Sin cortes manuales al final de la noche ni conteo de billetes por barra. Y al cierre, cada socio recibe exactamente lo que le corresponde.
Por punto de venta, producto, hora y operador. Detectas la barra saturada antes de que se haga la fila.
El indicador que realmente importa para planear la siguiente edición y negociar con patrocinadores.
Qué salió de cada barra contra qué se cobró, para identificar diferencias el mismo día.
Cada persona ve y hace solo lo que le corresponde: cajero, supervisor de barra, módulo de recarga o administración.
Recargas, consumos y saldos remanentes cuadran entre sí. Sabes exactamente dónde está cada peso.
Reportes listos para pagar a cada barra, food truck o socio comercial según lo que efectivamente vendió.
En sitio o por transferencia posterior, con la ventana de tiempo y la comisión que definas. También puedes conservar el saldo para la siguiente edición.
Toda la información del evento en Excel al terminar, para tu contabilidad y tu análisis posterior.
Muchos asistentes, muchas barras y un horario acotado: cada minuto de fila es venta que no ocurre.
Un evento no se puede repetir. Por eso el montaje se dimensiona antes, se prueba en sitio y hay gente nuestra presente mientras opera.
El hardware puede rentarse por evento o adquirirse, según qué tan seguido produzcas.
Calculamos cuántas terminales, módulos de recarga y credenciales necesitas según el aforo y el número de barras.
Autonomía suficiente para toda la jornada y respaldo de energía para los puntos críticos.
Red local independiente del internet del recinto, para que la sincronización no dependa de terceros.
Entrenamos a cajeros y a módulos de recarga antes de abrir puertas. La operación es sencilla a propósito.
Personal nuestro en el evento durante la operación, no solo un número de teléfono.
Procedimiento manual definido y probado para seguir vendiendo ante cualquier imprevisto.
Los pedidos hechos desde el celular y los capturados por meseros viven en la misma plataforma. Inventario, cuentas y facturación se actualizan en tiempo real, sin APIs frágiles ni migraciones.
Todos los pedidos, los de Tapper y los de meseros, en una sola plataforma.
Las existencias se descuentan conforme entran los pedidos, previniendo faltantes.
Cancelaciones y devoluciones con permisos; el cliente paga solo lo que consumió.
Al estar conectado al POS, el cobro es más rápido y fluido.
Reportes de venta, patrones de consumo y comportamiento del cliente.
Cuentas abiertas visibles, con productos desde tableta y pagos en efectivo registrados.
QR fijo, entornos abiertos
Cada mesa o ubicación tiene su QR permanente.
Conoce másApp vinculada a tu cuenta
Pedidos sin contacto con cargo al saldo del usuario.
Conoce másQR temporal con servicio
El mesero abre la mesa y entrega un QR temporal.
Conoce másControl de accesos vehiculares
QR temporal para visitas en condominios.
Conoce másAgenda una demo de 30 minutos. Te mostramos cómo se vería Tap2order en tu operación, con tu menú y tus ubicaciones.
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